Mucho antes que Coppola, Orson Welles quedó fascinado con El corazón de las tinieblas, que adaptó a la radio el 6 de noviembre de 1938 en la CBS. Lo hizo pocos días después de la escandalosa retransmisión de La guerra de los mundos (de H. G., Wells, uno de los autores favoritos de Coppola), que hizo pensar a medio país que estaba siendo atacado por naves extraterrestres.
Welles también quiso trasladar El corazón de las tinieblas al cine. De hecho, El corazón de las tinieblas iba a ser su primera película en Hollywood antes que Ciudadano Kane.
Orson Welles adaptó El corazón de las tinieblas para la radio y con el Mercury Theatre. Welles hizo de narrador y del propio Kurtz y Ray Collins, gran actor secundario que trabajó para Welles en Ciudadano Kane y El cuarto mandamiento, fue Marlow (Willard en la cinta de Coppola). La versión radiofónica de la novela de Conrad es una apuesta muy trabajada, con una excelente producción para la época, con un Welles enorme como narrador. Su tono es excesivamente teatral, pero le da a todo el programa una atmósfera enfermiza, un tono apocalíptico, que es digno de escuchar.
Welles, que a finales de los años 30 fue seducido por Hollywood, fue el primer valiente que creyó poder con el reto de adaptar al cine El corazón de las tinieblas. Su salto a la gran pantalla, su primer contrato cinematográfico, se firmó con la idea de adaptar al cine lo que ya había adaptado a la radio. El guion que presentó Welles a la RKO estaba escrito como una película en primera persona en una valiente concepción visual para la época. La cámara, subjetiva, debía ser Marlow, procedimiento que utilizó posteriormente Robert Montgomery en La dama del lago.
Según declaró el propio Welles, jamás había trabajado tanto para una película. Welles hasta llegó a calcular con maquetas todos los ángulos de cámara y se vio inmerso en una exhaustiva investigación sobre las culturas aborígenes en la Edad de Piedra. No reducir el presupuesto a 50.000 dólares fue una de las causas por las que no vimos El corazón de las tinieblas de Orson Welles, la que iba a ser su ópera prima. Puede que afortunadamente, ya que el proyecto Apocalypse Now empezó con una bravata del guionista John Milius con la que convenció a su amigo Francis: “El mismísimo Orson Welles no pudo, ¡pero nosotros lo lograremos!”.
Puedes hacerte con Apocalypse Now aquí: Apocalypse Now – Ediciones del Cuco
Iván Reguera