Ingratas estrellas

La preproducción de Apocalypse Now reveló lo tremendamente ingratas y desleales que son las estrellas de cine. Francis Ford Coppola esperaba contar con Al Pacino, al que convirtió en una celebridad gracias a protagonizar El padrino, como protagonista de Apocalypse Now. En el rodaje de la celebérrima película de mafiosos nadie quería a Pacino. Ni Paramount, ni Robert Evans, que lo llamaba “el enano”. Pero Coppola luchó siempre por Pacino y para convencer al estudio adelantó en el plan de trabajo la escena del asesinato de Sollozo y McCluskey y dejó a todos boquiabiertos, ese “enano” realmente podía acojonar.

Pero tras El padrino y su secuela, que rodó a regañadientes, Serpico y Tarde de Perros, las dos de Sidney Lumet, Pacino evitó a Coppola, que se arrastró ante él en el estreno de Taxi Driver. “Tienes que ser Willard en Apocalypse Now”. Pero Pacino lo despachó diciéndole que nunca iría con él a perderse en la jungla filipina mientras le gritaba acción desde un helicóptero. Y firmó por una película malísima: Un instante, una vida.

A Coppola le costó mucho perdonar a Pacino, pero muchos años más tarde volvió a llamarle para El padrino III, aunque aquello no era amistad, solo negocios. De hecho, en las negociaciones Pacino pidió un sueldo y un porcentaje tan desmesurado que Coppola amenazó con empezar la tercera parte en el funeral de Michael Corleone. No funcionó el farol de Pacino y el actor aceptó volver a la saga por 5 millones de dólares.

Marlon Brando también fue tremendamente ingrato con Coppola. Tardó meses en aceptar ser el coronel Kurtz a cambio de un millón de dólares por tres semanas de rodaje más un sustancio porcentaje en los beneficios de taquilla. Aunque su trabajo en Apocalypse Now es fabuloso, el actor, al que Coppola había sacado del total ostracismo y le había conducido a su segundo Oscar, lo trató con una deslealtad y una ingratitud que solo puede calificarse de repugnante.

El recientemente fallecido Robert Duvall tampoco se libra de la deslealtad a Coppola. Cuando el director lo llamó para volver a ser Tom Hagen en El padrino III, dijo que quería un salario similar al de Pacino. Aunque Coppola le dijo que podía unir sus escenas y hacer que solo trabajase tres semanas, le respondió tajantemente que no. Por desgracia, la tercera parte se resiente sin el consigliere Tom Hagen y por desgracia Duvall también prefirió firmar por una película malísima: Días de trueno. Nada de amistad, solo negocios.

Pero no todo son deslealtades e ingratitudes. Por suerte, Coppola también ha tenido a sus actores leales, fetiche. Por ejemplo, Laurence Fishburne, Tom Waits, Frederic Forrest, James Caan y Diane Lane, amor platónico de Coppola. Esto es solo intuición, puro chisme.

Por cierto: creo que si hubiese nacido 20 años antes, Matt Damon, que protagonizó Legítima defensa, de Coppola, también podría haber sido uno de sus leales actores fetiche y parte del habitual repertorio de American Zoetrope. Los dos se admiran y respetan mutuamente.

Puedes saber mucho más sobre Al Pacino, Marlon Brando, Robert Duvall, Laurence Fishburne, Frederic Forrest y Francis Ford Coppola aquí: Apocalypse Now – Ediciones del Cuco

Iván Reguera

 

 

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