Cuando montaba Apocalypse Now para llegar a tiempo a Cannes, certamen en el que acabó ganando la Palma de Oro, Coppola fue invitado por la Academia de Cine para presentar el Oscar al Mejor director, que fue para Michael Cimino, que se adelantó a Coppola al ser el primero en presentar la Guerra de Vietnam como el horror que fue, lejos del panfleto de John Wayne en Boinas verdes. Sobre aquellos Oscar Coppola escribió algo muy interesante en su libro El cine en vivo y sus técnicas:
“Mi amigo Bill Graham, actor y promotor de música, siempre quiso ir a la ceremonia de los premios Oscar, de modo que cuando en 1979 me invitaron a presentarlos, le di una de mis invitaciones VIP, por lo que que mi familia estuvo en asientos peor situados. Los dos fuimos con smoking y Bill disfrutó enormemente el espectáculo. Pero me fijé en que se había llevado un paquete de galletas que iba engullendo. Incapaz de quedarme de brazos cruzados mientras otro está comiendo, alargué la mano, cogí una de las galletas y me la comí. Él palideció y dijo: “No, esa no”. Yo no tenía ni idea de a qué se refería. Al poco rato, un encargado se acercó por el pasillo hasta mi asiento y me indicó que fuera a prepararme para participar en el espectáculo. Yo debía presentar el premio al Mejor director junto con la actriz Ali McGraw. El ganador fue Michael Cimino, un hombre tímido y encantador, por su trabajo en El cazador.
Aún después de tantos años, todavía me muero de vergüenza al ver el clip de ese acto. De pie en el podio, a punto de anunciar el ganador, sintiéndome sin duda raro por lo que debía de llevar esa galleta y rascándome la barba sin parar, dejé escapar ante muchos millones de espectadores de todo el mundo un valioso dato sobre el futuro cine en vivo:
“Estamos a las puertas de algo que hará que a su lado la revolución industrial parezca un preestreno. Estoy hablando de una revolución en la comunicación y creo que está llegando a gran velocidad. Veo una revolución en la comunicación que abarca el cine, el arte, la música, la electrónica digital, los ordenadores, los satélites y, por encima de todo, el talento humano. Se van a crear cosas que los maestros del cine de quienes hemos heredado este negocio jamás hubieran pensado que serían posibles”.
¡Siempre recordaré la expresión de asombro de Ali MacGraw cuando solté aquel discurso espontáneo!”
Coppola no sabía en 1979 qué era la IA, pero estaba hablando de ella.
Puedes saber mucho más sobre Coppola y Apocalypse Now aquí: Apocalypse Now – Ediciones del Cuco
Iván Reguera