Eleanor Coppola, nada que ver con una abnegada ama de casa a la italiana

Una de las figuras fundamentales en mi libro APOCALYPSE NOW es Eleanor Coppola, esposa de Francis Ford y que estuvo detrás del material que acabó convirtiéndose en el fabuloso documental Corazones en tinieblas (1991), un trabajo que me animó a cometer la chaladura de estudiar cine y sin el cual mi libro sería impensable. Ese documental fue el claro origen de mi libro, su inspiración.

La relación de Eleanor, que no era precisamente una madre tradicional, no fue idílica. Francis no ocultaba sus infidelidades a Eleanor, circunstancia que la sumió en profundas depresiones mezcladas con amenazas de separación y hasta de divorcio. Su amante más seria fue Melissa Mathison, la que acabaría siendo mujer de Harrison Ford, que tiene un pequeño papel al inicio de Apocalypse Now. Melissa pasó de canguro de los Coppola a secretaria personal del director y de ahí a encargarse de parte de las localizaciones de El padrino II. Más tarde, y gracias al respaldo de Coppola, llegó a guionista. Coautora y productora del monumental exitazo E.T. El extraterrestre, por aquel entonces Melissa estaba escribiendo el guion de El corcel negro, producida por Coppola y dirigida por Carroll Ballard.

La relación escondida pero conocida entre Francis y Melissa duraba ya años. Coppola reconoció a sus más cercanos que era, de lejos, la mejor mujer que había conocido en la cama. En un correo electrónico enviado a su biógrafo Peter Cowie, Coppola confesó: “Había mantenido relaciones con otras dos mujeres (no menciona sus nombres) y creía que ambas eran muy inteligentes y me servían de inspiración. Me pareció que, aunque podría armarme de valor para superar todas las dificultades de la producción, en el plano personal era más frágil y vulnerable. Aquellas mujeres desempeñaban la función de animarme y hacerme sentir que tenía las actitudes que yo ponía en duda y que, sin embargo, tanto necesitaba”.

En las proyecciones diarias del material rodado, Coppola sentaba a su chica del momento en primera fila acompañada por Walter Murch, montador de la película. Eleanor se sentaba al fondo de la sala. En una ocasión, un miembro del equipo se encaró con él y le preguntó que cómo podía tratar así a su mujer. Coppola, que aceptó sin enfado la recriminación, respondió: “Mira, en este momento tengo tres mujeres en mi vida. Cada una es muy diferente de la otra y cada una tiene su sitio. No hago daño a ninguna. Yo soy feliz así y Eleanor y mi familia son felices porque yo soy feliz”.

Pero Eleanor era todo menos una abnegada ama de casa a la italiana, que es como seguramente la quería ver Coppola. Su propia esposa cuenta en su diario que lo que Francis buscaba de ella era que fuese una buena ama de casa y madre de sus hijos. Quería que la mansión de San Francisco y la casa del Valle de Napa estuviesen siempre listas, limpias y preparadas. “Durante años, Francis y yo hemos discutido una y otra vez sobre nuestra casa. Él decía que lo que siempre esperó de mí es que la convirtiera en un hogar. Una vez, en una enloquecida disputa en Filipinas, me dijo que se gastaría un millón de dólares, si era preciso, en encontrar a una mujer que quisiera tener un hogar y montones de críos”. Como un amigo personal de Coppola llegó a decir, lo que el director deseaba, por encima de todo en la vida, era ser un patriarca italiano con 11 hijos, un orondo anfitrión que sirviese pasta y escanciase vino desde la cabeza de una larga mesa llena de viandas.

En enero de 1977 Eleanor y Francis casi se divorcian. Ese año se dio inicio a la tercera y última fase del rodaje de Apocalypse Now. Eleanor, que tenía un contacto fluido con su marido y ayudaba en la producción suministrando materiales que no se podían conseguir con facilidad en Filipinas (como máquinas de humo o de aire acondicionado) no acompañó esta vez a Francis a Filipinas y se quedó en San Francisco. La separación parecía inminente y cuando estaba acabando el mes de febrero de 1977, mandó un télex a su marido en un tono amenazante y feroz, reprochándole que con Apocalypse Now se estaba inventando su propio Vietnam para no volver a casa con su familia.

Pero, como cuento en APOCALYPSE NOW, superaron aquella crisis y Elanor, esposa del director hasta su muerte en abril de 2024, fue un gran soporte emocional y creativo para Francis. Y fue ella la que ayudó a lograr el final que no encontraba Coppola para Apocalypse Now. Para que trabajasen como extras, en Filipinas Coppola contrató a miembros de la tribu de los ifugao, que hasta hacía poco habían sido cazadores de cabezas y realizaban un ritual en el que sacrificaban a un búfalo de agua o caribú. Eleanor Coppola, fascinada, llevó a su marido, casi a rastras, a aquel ritual, tras el cual le ofrecieron el corazón del animal. Era un obsequio de los ifugao al gran jefe de la película, al que respetaban. Francis no podría hacerles el feo de no aceptarlo, resultaría una gran ofensa. “¿Qué hago yo con un corazón?”, preguntó Francis. “¿Comértelo?”, preguntó también su mujer.

El final que logró Coppola con aquella tribu y aquel sacrificio animal es uno de los mejores finales jamás rodados.

Puedes saber más sobre Eleanor Coppola haciéndote con el libro aquí: Apocalypse Now – Ediciones del Cuco

También puedes ver el documental Corazones en tinieblas en Filmin.

Iván Reguera

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