Como Coppola sospechaba, el Ejército norteamericano rechazó colaborar con Apocalypse Now. Demasiada corrupción, locura, droga, sexo, racismo y napalm. El guion fue enviado al entonces secretario de Defensa Donald Rumsfeld, aquel siniestro personaje que se haría famoso por su papel en la Guerra de Afganistán en 2001 y en la invasión de Irak en 2003. Rumsfeld, el secretario de Defensa más joven de la historia de Estados Unidos, conspirador, belicista, amigo de abandonar el término de “distensión” y contrario a los programas de control de armamentos negociados con la URSS, leyó el guion y denegó toda colaboración y ayuda logística del Ejército con la película.
El amplio informe sobre el guion que llegó a las oficinas de American Zoetrope, empresa productora de Coppola, fue devastador e irrebatible. Bajo ningún concepto el Pentágono iba a colaborar en un filme en el que se mostraba el uso de drogas entre los soldados, las masacres de civiles inocentes y hasta contenido sexual. Tampoco era aceptable la forma en la que Willard, un capitán, es informado por los altos mandos del Ejército de los Estados Unidos para matar a Kurtz, un coronel. El ejército estadounidense nunca autorizaría el asesinato de personal estadounidense de manera oficial. Para ellos era más creíble que Kurtz fuese buscado, detenido y juzgado por deserción en un consejo de guerra.
Coppola, entre desesperado e irascible, hasta contactó con el entonces Presidente Jimmy Carter para internar que el Pentágono cambiara de opinión y colaborara en la producción de Apocalypse Now, pero Carter no hizo absolutamente nada por ayudarle.
Walter Murch, montador del filme, dijo que Apocalypse Now “fue la película militar más grande y cara que se hizo sin ninguna cooperación del gobierno”, pero “muchos ex soldados de la Guerra de Vietnam vinieron a aconsejarnos, por lo que en cierto sentido tuvo un punto de vista diferente en lugar del punto de vista oficial”.
En el estupendo y documentadísimo libro Operación Hollywood, sobre la vergonzosa y anticonstitucional injerencia del Pentágono en el cine norteamericano, David L. Robb recuerda que Ray Smith, empleado en la oficina cinematográfica del Pentágono y encargado de leer guiones, confesó que fue el que rechazó apoyar Apocalypse Now. Cuando leyó el texto de John Milius (paradójicamente un furibundo militarista y reaccionario) decidió que el Ejército no podía colaborar con la película porque “el Ejército no presta oficiales a la CIA para perpetrar una ejecución, para asesinar a otros oficiales”. “Incluso si lo hicieran, no colaboraríamos con una película como esta”, dijo tajante.
El general Gordon Gil, director de la Oficina de Relaciones Públicas del Ejército, estuvo de acuerdo con Smith y se encargó de comunicar la malísima noticia (que suponía un gasto adicional devastador) a Coppola y su equipo.
Singularidades de la vida, Smith dejó el Ejército en 1982 y empezó a trabajar ayudando a productores a conseguir apoyo militar. En 1986, el propio Coppola lo contrató para que le ayudara a conseguir la aprobación del Pentágono para Jardines de Piedra, película sobre la Guardia Ceremonial encargada de rendir honores a militares enterrados en el cementerio nacional de Arlington.
El filme, de los más olvidables de Coppola, acabó obteniendo la colaboración del Ejército, aunque solo después de que el director accediese a realizar cambios, la mayoría relacionados con el uso de palabrotas que podrían haberle costado a la película quedarse sin la fundamental ayuda del Ejército, al que le molestaba especialmente una escena del guion de Jardines de piedra en la que una mujer acude al funeral de su infiel marido y escupe sobre su tumba. La escena estaba en el libro Gardens of Stone, de Nicholas Proffitt. Su marido era un golfo y un adúltero y que pasaba demasiadas noches fuera de casa. El tipo muere en Vietnam y su viuda acude al cementerio, se planta ante su tumba y dice: “Ahora ya sé dónde estás, hijo de perra”. Y escupe sobre su nicho.
El Ejército también exigió a los productores de Jardines de piedra que modificaran el diálogo de una escena de la que los miembros de la Guardia Ceremonial de Arlington bromean sobre las ganas que tienen de acabar cuanto antes con un encierro en tierra. “Polvo al polvo, cenizas a las cenizas, cuanto antes entremos a este capullo, antes nos largaremos”, comentan los soldados en voz baja en el libro. Esa era la frase original, pero el Ejército se quejó y hubo que cambiarla. Se modificó el guion con el fin de eliminar aquel comentario macabro y despectivo sobre un soldado caído en combate.
Como recuerda David L. Robb en su libro, en el guion de rodaje puede leerse: “Polvo al polvo, cenizas a las cenizas. Cuanto antes acabemos antes nos largaremos”. Proffitt, cuya novela estaba basada en sus propias experiencias como miembro de la Guardia Ceremonial de Arlington, asegura que la frase la usaban algunos compañeros suyos. “No pasaba día en que no escuchara esta frase u otra del mismo estilo. Siempre usaban alguna rima escatológica. Si el muerto era un hombre, decían: “El cagarro al hoyo y el vivo al bollo. Se trataba de una mujer, decían: “El coño al hoyo y el vivo al bollo”. Este tipo de frases estaban a la orden del día”.
Smith jamás confesó a Coppola que él fue uno de los que recomendaron que el Departamento de Defensa no colaborara con Apocalypse Now. Tenía planeado contárselo en la fiesta de fin de rodaje de Jardines de piedra, pero no tuvo la oportunidad de hacerlo. Ese mismo día murió su hijo Gio y, lógicamente, el director, destrozado, no se presentó en la fiesta.
Puedes conocer más sobre la loca producción de Apocalypse Now aquí: Apocalypse Now – Ediciones del Cuco