Poe Books y el editor golfante

El mundo editorial está plagado de sinvergüenzas, pero algunos son más sinvergüenzas que otros. Hace años conocí a Miguel Ángel Linares, periodista, escritor y editor, que captaba a sus autores por las redes sociales. El hombre pensaba que a más número de seguidores en las redes, más lectores, esa idiotez que todavía creen algunos editores y también productores de cine (a más likes, más entradas de cine, un disparate).

Aun así, Poe Books, su editorial, funcionó. Y Linares, al que le gustaba mucho el cine, me pareció un tipo que tenía cierto tino para hacer libros muy comerciales, que se vendiesen, que llegasen a más público de lo habitual, libros con temas nada elitistas y visualmente potentes. De hecho, logró libros atractivos (a veces, otras eran tremendamente ordinarios) y vendió un porrón de ellos.

Recuerdo que uno de sus fichajes estrella en aquellos años fue Ángel Luis Sanchidrián Sanz, famoso por su tronchante Sinopsis de cine y que acabó editando solo. Imaginen por qué. Yo tardé demasiado en darme cuenta de la estatura moral del personaje al que le había confiado mis textos (Antiguía del cine, The End: Los mejores finales de la historia del cine, William & Miguel y una reedición de mi novela La cabalgata). Del tremendo error.

Linares sabía hacer el trabajo de prensa y distribuía bien, pero la velocidad con la que editaba era ridícula (para una sola persona que hasta maquetaba los libros) y las correcciones de ortografía, puntuación y estilo de todos los textos que llegaban a su editorial eran muy deficientes. Y lo peor de todo: nunca pagó. No soy su única víctima, el único autor que no ha recibido un euro de los libros que ha publicado. Repito: ni un solo euro.

No fui el único. Mis amigos Frank Palacios (Marujas Bit) y Alberto López (El cine al desnudo) también publicaron con Miguel Ángel Linares y les ocurrió lo mismo. Decididos a intentar hacer algo, López y un servidor hablamos con nuestro amigo Pachi Arroyo (miembro del despacho Santiago Mediano Abogados, especializado en propiedad intelectual) para que le diese un toque, nos planteábamos emprender acciones legales contra él y Poe Books.

Sin Arroyo, desgraciadamente fallecido en 2024, y resignados, olvidamos el tema, lo dimos por imposible, por perdido. Pero la sorpresa llegó hace pocos días, cuando recibí la llamada de Linares. Le respondí seco y el tipo, balbuceando, me soltó que que se había enterado de mi nuevo libro, publicado con nueva editorial. Me limité a colgarle y a mandarle un mensaje para repetirle que me pague todo el dinero que me debe. Mucho dinero.

Tras aquella tensa llamada, curioso, navegué por los libros de Poe Books que comercializa su distribuidora. Bingo, Miguel Ángel Linares sigue vendiendo mis libros y los de mis amigos sin que ninguno haya recibido un solo euro. Ni nos ha pagado, ni posee los derechos de autor de esas obras para comercializar con ellas.

He escrito este necesario post para alertar a los incautos (sobre todo autores y lectores) que crean que detrás de Poe Books hay una empresa sana, honrada y limpia. Nada más lejos, créanme que no he conocido a un golfante de semejante nivel en mi vida. Y he conocido a unos cuantos.

Iván Reguera

Compartir:
Publicado:
Compartir
Otras entradas